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¿Cómo nos afecta la SEROTONINA?

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La serotonina es un neurotransmisor muy relacionado con el control de las emociones y el estado de ánimo, aunque cumple también otro tipo de funciones:

  • Regula el apetito causando la sensación de saciedad.
  • Controla la temperatura corporal.
  • Regula el apetito sexual.
  • Controla la actividad motora, la percepción y la función cognitiva.
  • Junto a otros neurotransmisores -dopamina y noradrenalina- participa en los mecanismos que rigen la ansiedad, el miedo, la angustia y la agresividad.
  • Regula secreción de algunas hormonas, como es el caso de la melatonina, una proteína entre cuyas muchas funciones está la de regular los ritmos circadianos y el sueño.
  • Desempeña un papel importante en la formación y el mantenimiento de la estructura ósea.
  • Está implicada en el funcionamiento del sistema vascular.
  • Induce la división celular.

A la serotonina también se la conoce como la hormona de la felicidad, ya que cuando aumentan sus niveles en los circuitos neuronales genera sensaciones de bienestar, relajación, satisfacción y aumenta la concentración y la autoestima.

Tener los niveles de serotonina por debajo de lo normal se ha asociado a enfermedades mentales, como el autismo, la esquizofrenia, hiperactividad, depresión, ansiedad, trastorno obsesivo compulsivo, agresividad, insomnio, estrés.

Hay estudios que demuestran que la serotonina, más allá de sus principales órganos implicados -sistema nervioso central y el intestino-, se puede producir endógenamente en los distintos compartimentos epidérmicos, dérmicos y anexiales de la piel humana, y en células de la piel cultivadas, ya que también muestran actividad detectable de triptófano hidroxilasa, una enzima clave en el vía serotoninérgica.

Los niveles epidérmicos de serotonina son independientes de la raza, el género y la edad, pero su producción sí podría verse afectada por factores ambientales como los rayos UVB.

¿Y qué factores influyen en los niveles de serotonina?

Es necesario tener en cuenta que para producir la serotonina el organismo necesita una sustancia llamada triptófano que no puede producir por sí mismo, sino que debe obtenerlo a partir de los alimentos que se ingieren en: huevos, pastas, arroz, lácteos, cereales, pollo, pavo, plátanos y leguminosas, entre otros.

También hay factores que pueden alterar la producción de serotonina ocasionando un descenso de los niveles presentes en el organismo. Una dieta pobre en triptófano, el estrés, los cambios hormonales y la diabetes son algunas de estas causas.

¿Cómo podemos mejorar nuestros niveles de serotonina?

La práctica regular de ejercicio, la disminución de los niveles de estrés mediante la realización de técnicas de relajación como el yoga o la meditación (o cualquier otra con este objetivo), la exposición regular a luz ultravioleta, mantener un sueño reparador y de calidad, y el mantenimiento de una dieta rica en triptófano y omega 3, y baja en carbohidratos simples, son algunos ejemplos.

En casos más extremos de ansiedad, a veces es necesario recurrir a los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS), fármacos que aumentan los niveles extracelulares de serotonina al impedir que en el espacio sináptico (espacio de comunicación entre dos neuronas) se produzca su recaptación hacia la célula presináptica.

Si bien recurrir a ansiolíticos como los IRSS es una opción a veces inevitable para el manejo de los pacientes más complejos, no debemos olvidar otros caminos que, quizá de forma más lenta, pueden llevar a un equilibrio de nuestro espacio psíquico de forma más duradera.

Ya lo decía el libro “más Platón y menos prozac” que os recomiendo mucho leer si no lo habéis hecho ya.

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