Los betaglucanos son polisacáridos indigeribles o azúcares complejos que no pueden ser
producidos por nuestro propio cuerpo, por lo que deben ser consumidos de fuentes externas.
Se trata de un tipo de fibra soluble que, al ser consumida, no se digiere completamente en el intestino delgado. En cambio, llega al colon, donde sirve de sustrato para las bacterias beneficiosas, actuando como prebióticos.
Esta fermentación de los betaglucanos por la microbiota produce ácidos grasos de cadena corta (AGCC), como el acetato, propionato y butirato, que son clave para la salud intestinal.
Entre los alimentos ricos en betaglucanos podemos encontrar algas, setas, hongos y cereales como la cebada o la avena.
Los betaglucanos no solo son potentes aliados para nuestra microbiota intestinal sino que ofrecen beneficios directos para la salud inmunológica y metabólica.
Se han descrito diversos efectos biológicos de los mismos, como los efectos anticancerígenos,
antidiabéticos, antiinflamatorios e inmunomoduladores.
A critical review on the impacts of β-glucans on gut microbiota and human health. J Nutr Biochem 2018
Nov:61:101-110
¿Cuáles son los beneficios para la salud de los betaglucanos?
Un área prometedora para la aplicación de los β-glucanos es la dermatología, especialmente en relación al cuidado y curación de heridas, para lo cual se han comenzado a desarrollar aplicaciones tópicas.
Los betaglucanos mejoran la reparación de heridas al aumentar la infiltración de macrófagos, lo que estimula la granulación de tejidos, el depósito de colágeno y la reepitelización. Los apósitos de betaglucanos representan un agente cicatrizante eficaz, con gran estabilidad y resistencia a las proteasas de heridas.
Además, los complementos alimenticios a base de hongos medicinales contienen betaglucanos solubles e insolubles, y su utilidad en diversas patologías es un campo de creciente interés actualmente.
β-Glucans: Multi-Functional Modulator of Wound Healing. Molecules 2018 Apr 1;23(4):806.
Aunque varios estudios han demostrado efectos positivos de los betaglucanos en la microbiota, todavía no existe evidencia clara sobre los mecanismos moleculares subyacentes.
Se necesitan estudios preclínicos adicionales para comprender los mecanismos moleculares y genéticos que subyacen en la interacción entre los betaglucanos y la microbiota, con el fin de avanzar en el diseño de ensayos clínicos controlados en el futuro.


