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Causas y tratamiento de la Urticaria Crónica Espontánea

La urticaria crónica espontánea, también conocida como urticaria crónica idiopática es un proceso frecuente con una prevalencia estimada de entre el 0,5 y el 1% de la población general. Consiste en la aparición de habones (“ronchas rojas”) o angioedema (“hinchazón”) casi a diario durante un mínimo de 6 semanas, sin una clara causa desencadenante detectada.

Constituyen el 70% de las urticarias crónicas (el otro 30% se denominan urticarias crónicas inducibles, que suelen estar asociadas a causas físicas como frío, calor, presión, etc..) y generan un importante impacto en la calidad de vida del paciente.

Además, hasta en un 25% de los pacientes con urticaria crónica autoinmune se detectan anticuerpos anti-tiroideos, habiéndose asociado con un mayor riesgo de padecer enfermedad tiroidea autoinmune como la tiroiditis de Hashimoto. Otras asociaciones autoinmunes descritas incluyen la diabetes mellitus y el vitíligo.

En la gran mayoría de los casos, se trata de un proceso autolimitado que puede alargarse a lo largo de 2-5 años, aunque en un 20% de los casos puede durar más de 5 años.

La célula principalmente implicada en la aparición de la urticaria crónica es el mastocito, cuya activación y degranulación genera la liberación de grandes cantidades de histamina y otros mediadores vasoactivos y pro-inflamatorios, generando las lesiones cutáneas típicas de la urticaria.

La urticaria crónica es una entidad que plantea dificultades de manejo terapéutico. Se considera que los fármacos antihistamínicos H1 no sedantes son el tratamiento de primera elección. No obstante, su prescripción a las dosis recomendadas solo consigue una reducción de los síntomas en menos del 50% delos pacientes. Aunque las guías terapéuticas recomiendan incrementar las dosis en casos de respuestas no adecuadas, persiste un grupo de pacientes en los que no se consigue controlar la sintomatología.

La mayoría de las estrategias terapéuticas utilizadas para el control de la urticaria van dirigidos a modular la degranulación de los mastocitos e incluyen antihistamínicos, corticoides, ciclosporina A, tacrólimus, metotrexate y fototerapia.

Otros fármacos van dirigidos a bloquear los receptores situados en vasos y fibras nerviosas que son responsables de la generación del prurito, este grupo incluye algunos anti histamínicos, anti-leucotrienos y el omalizumab.

No obstante, en el tratamiento de la urticaria es importante también evitar posibles desencadenantes tales como:

  • Calor
  • Estrés
  • Alcohol
  • Ciertos fármacos, incluidos AINEs, codeína y IECAs

URTICARIA Y ESTRES

La implicación del estrés emocional en el desencadenamiento y agravamiento de la urticaria crónica está bien documentada. Además, estos pacientes presentan niveles de ansiedad y depresión más altos que en la población general. Por tanto, la identificación de estresores emocionales en nuestros pacientes, así como su correcto manejo y derivación en caso de ser necesario es clave para la buena evolución de los síntomas.

URTICARIA Y SALUD INTESTINAL

El mastocito y el sistema nervioso se comunican en la mucosa intestinal.

En un individuo normal, los mastocitos se distribuyen por todas las capas del tubo digestivo y constituyen el 2-3% del total celular en la lámina propia y el 1% en la submucosa. En la mucosa intestinal más del 50% de los mastocitos se sitúan cerca de terminaciones nerviosas. Cuando hay inflamación tisular, esta relación neuroanatómica se vuelve mucho más estrecha, casi sináptica, aumentando también el número total de mastocitos. La situación estratégica y la proximidad neuronal habilitan la comunicación multidireccional entre el mastocito, los sistemas nerviosos entérico y central, el sistema inmunitario y la flora intestinal.

En este sentido, se ha descrito relación entre la alteración de la permeabilidad intestinal y la urticaria crónica espontánea, sugiriéndose la existencia en estos pacientes de una hipersensibilidad a ciertos pseudoalergenos y compuestos de bajo peso molecular , que serían capaces de ingresar en el organismo a través de un intestino permeable y activar el sistema inmune.
Además, algunos estudios muestran que la prevalencia de SIBO o H. pylori en pacientes con urticaria crónica es más alta que en la población general, aunque son necesarios más estudios para solidificar esta relación.

URTICARIA Y DIETA

En un enfoque holístico, nunca podemos olvidar la influencia de la alimentación. Las dietas ajustadas evitando alimentos con alto contenido en histamina pueden actuar como terapia adyuvante afectiva en el control de la urticaria crónica, aunque a menudo no son suficientes como estrategia aislada.

En definitiva, la urticaria crónica espontánea es la expresión última de un complejo entramado donde confluyen distintos factores predisponentes y facilitadores a nivel biológico y psico emocional, que requiere un enfoque holístico para un adecuado control.

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