Dermatología online – Dermatólogo en Elche – Dermatología Integrativa: Integraderm

¿Cómo afecta la menopausia a la Piel?

¿Cómo afecta la menopausia a la piel?

La vida de la mujer se encuentra marcada por una serie de períodos fisiológicos muy bien determinados que se asocian a profundos cambios físicos y psíquicos.

La menopausia es un proceso biológico y fisiológico, de marcada relevancia en la vida de la mujer. Se localiza aproximadamente entre los 45 y los 55 años en el 65-70% de las mujeres.

La menopausia se considera un estado hipoestrogénico y hasta un 75% de las mujeres posmenopáusicas resulta afectada por las alteraciones provocadas por el déficit de estrógenos.

La mayoría de los cuidados destinados a la mujer que alcanza el climaterio van dirigidos a las alteraciones óseas y cardiovasculares. No obstante, la piel también sufre cambios significativos en esta etapa de la vida.

La deficiencia estrogénica subsecuente provoca una serie de cambios orgánicos que incluyen un descenso del colágeno cutáneo y un envejecimiento de la piel.
Además, frecuentemente debutan o empeoran algunas dermatosis pre existentes, como el liquen escleroso y atrófico vulvar.

A nivel psicológico algunas mujeres pueden presentar síntomas de ansiedad, depresión, irritabilidad, inseguridad, miedo, desconfianza, sentimientos de inferioridad e incluso insomnio.

alteraciones dermatológicas más frecuentemente encontradas en piel y mucosas

A continuación resumo algunas de las alteraciones dermatológicas más frecuentemente encontradas en piel y mucosas en esta etapa:

1. Vulvovaginitis atrófica

La vulvovaginitis atrófica representa un problema universal de la menopausia y tiene un gran impacto en la calidad de vida. El hipoestrogenismo conlleva atrofia de la vagina y del vestíbulo vulvar, con un adelgazamiento del epitelio que la recubre. Las pacientes se quejan de sensación quemante vulvar, prurito, tumefacción, molestias al orinar y dispareunia (molestias durante las relaciones sexuales).

2. Candidiasis vulvovaginal

Un estudio reciente ha demostrado que el diagnóstico de candidiasis o vaginosis bacteriana es más común de lo que se piensa y puede estar presente hasta en una tercera parte de las pacientes posmenopáusicas. Este hallazgo pudiera estar relacionado con el incremento en el uso de la terapia hormonal sustitutiva.

3. Liquen escleroatrófico vulvar

La prevalencia del liquen escleroatrófico es desconocida. Mujeres de todas las edades pueden estar afectadas. Sin embargo, se encuentra un pico de incidencia entre los 50 y los 60 años.

En muchas mujeres esta condición es totalmente asintomática, pero en otras, las lesiones genitales pueden ocasionar un prurito intratable. Las pacientes pueden tener lesiones eritematosas, picor, adelgazamiento de la piel en la zona vulvar e incluso erosiones.

Es frecuente la dispareunia y/o dolor a la defecación debido a fisuras traumáticas y ello afecta de forma trascendental a la calidad de vida.

4. Vulvodinia disestésica

Vulvodinia es un término amplio que se utiliza para definir una irritación vulvar crónica, con sensación de escozor. Puede ocurrir a cualquier edad y tiene una etiología multifactorial.
Es más común en las mujeres peri y posmenopáusicas, siendo referido por las pacientes como un escozor vulvar constante que no responde a los tratamientos tópicos y que generalmente no va acompañado de alteraciones detectables al examen físico. Se piensa que la etiología de este trastorno es neurológica y podría estar relacionada con una percepción cutánea anormal, ya sea a nivel central o en la raíz nerviosa.

Los fármacos utilizados para controlar estos síntomas son los mismos que se utilizan para controlar los dolores neuropáticos. A menudo sucede en pacientes sometidas a largas etapas de estrés crónico por lo que sincronizar los ejes de estrés es clave para su mejoría.

5. Alopecia androgenética femenina

La alopecia androgenética (AGA) o calvicie es una pérdida progresiva del pelo del cuero cabelludo hasta alcanzar un grado de irreversibilidad. La alopecia androgenética generalizada ocurre en el 50% de los hombres con 50 años y en un 50% de las mujeres con 60 años, mientras que una AGA limitada afecta a todos los hombres y mujeres progresivamente con la edad.

Son requisitos necesarios para la alopecia androgenética la predisposición genética y la presencia de andrógenos circulantes. Por el contrario, niveles de andrógenos normales en mujeres sólo originarán calvicie en las premenopáusicas con una fuerte predisposición genética.

6. Queratodermia climatérica

Consiste en la aparición de hiperqueratosis de palmas de manos y plantas de pies en la mujer posmenopáusica. El engrosamiento se desarrolla en la capa córnea y usualmente se inicia en áreas de presión como los talones.

La mayoría de las pacientes son obesas. En ocasiones se usan agentes queratolíticos cremas (urea o ácido salicílico) y emolientes con resultados satisfactorios.

7. Alteraciones funcionales

Cabe hablar aquí de la xerosis difusa cutánea (sequedad cutánea), consecuencia directa e inmediata de la disminución significativa del sebo cutáneo y de la menor producción de sudor frente a estímulos psicológicos.

También se produce disminución de la temperatura cutánea en algunas áreas (frente y mejillas) y aumento de la permeabilidad y reactividad vascular, expresada en forma de los conocidos episodios de flush (sofocos) y enrojecimiento, así como disminución de la circulación en los dedos.

ABORDAJE

Cuidados generales

Aunque no existe profilaxis del envejecimiento cutáneo hormonal más allá de indicar medidas generales como evitar obesidad/sobrepeso y hacer ejercicio, sí podemos evitar en lo posible el fotoenvejecimiento extrínseco utilizando las correspondientes medidas de fotoprotección; es decir, exponerse al sol lo menos posible, y utilizar filtros y cremas solares que nos protejan de la radiación ultravioleta A y B para evitar un envejecimiento añadido por acción de la luz solar, que es uno de los principales productores de radicales libres y causante de fenómenos de fotoenvejecimiento.

Vitaminas

El uso de vitaminas es muy común en la actualidad. Su conocida acción antioxidante ha potenciado el uso de vitaminas C y E. La vitamina E se ha considerado un potente antioxidante que previene la afección cardiovascular. Aunque no hay estudios específicos de su efecto en la piel de la mujer menopáusica, la administración oral aumenta los niveles plasmáticos del tocoferol sin que se encuentre ningún efecto secundario.
En cuanto a la vitamina C, trabajos recientes proponen actualizar la dosis oral recomendada a 120 mg diarios frente a los 60 mg actuales, dados los beneficios que este aumento reporta a quienes padecen enfermedades crónicas. Sin embargo, la administración sistémica de vitamina C no alcanza en la piel los niveles que se llega a conseguir con la aplicación tópica (al menos 30 veces más altos).

Fitoestrógenos

Últimamente se baraja la posibilidad de nuevos tratamientos por vía tópica en el envejecimiento cutáneo relacionado con la menopausia, destacando a este respecto los preparados que contienen isoflavonoides de la soja y ácido cinámico.

Se conocen desde hace años las propiedades preventivas de los isoflavonoides de la soja en el desarrollo y la transformación de diversos tipos de cánceres, incluidos los cutáneos. En cuanto al ácido cinámico y sus derivados, al igual que en los agentes flavonoides, se conoce su uso potencial en el tratamiento del cáncer.

Para terminar, debemos recordar que los isoflavonoides son fitoestrógenos, es decir, sustancias vegetales con actividad estrogénica, razón por la que aparecen ya publicaciones anunciando su más que probable e importante futuro papel en la profilaxis y/o tratamiento de las alteraciones cutáneas en la menopausia. Son necesarios nuevos estudios en forma de ensayos clínicos para que en los próximos años pueda o no confirmarse el beneficio de su uso en dermatología.

Alimentación

Es otra pieza clave del puzzle. Además de mantener una dieta sana y equilibrada, es relevante el consumo de alimentos que naturalmente contienen fitoestrógenos, entre los que encontramos la soja fermentada (miso, tempeh, tamari, natto), los garbanzos, los germinados de alfalfa, la raíz de kudzu, el cacahuete, las semillas de lino, la cebada, las uvas, las bayas, las ciruelas y el té verde y negro.

Terapia hormonal sustitutiva

Ha ocupado un lugar primordial en los últimos años, aunque no está todavía totalmente claro si mejora o no la piel de la mujer menopáusica y posmenopáusica, puesto que los resultados obtenidos en los diversos estudios y ensayos clínicos son variados.

Pueden utilizarse estrógenos solos, estrógenos combinados con progesterona y, mucho más raramente, estrógenos combinados con acetato de ciproterona, en cualquier caso, tanto por vía sistémica (oral o transcutánea) como tópica. No debemos olvidar los posibles efectos adversos asociados a su uso, como el melasma (hiperpigmentación facial), riesgo cardio-vascular, y cáncer de endometrio, entre otros.

En resumen, los cambios cutáneos que se producen durante el climaterio y menopausia parecen estar en relación con los cambios hormonales propios de esta etapa.

La menopausia no debe ser vista como una enfermedad, sino como un cambio de ciclo en la mujer que requerirá una serie de ajustes a nivel molecular, hormonal, psico social y vivencial.
Es un tiempo para hacer las paces con aquello que quedó inconcluso y desplegar las alas hacia una nueva etapa llena de madurez pero también de sabiduría donde, si hemos sido capaces de leer adecuadamente los mensajes, lideraremos nuestra vida con mayor maestría que nunca.

Deja un comentario